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lunes, 14 de febrero de 2022

Una autopista costera pasará por ahí donde no hay hospitales

Durante las décadas de 1970 y 1990 el Estado mexicano, en alianza con caciques locales y grandes empresarios nacionales e internacionales, mediante la violencia, la mentira y el fraude se hicieron de grandes extensiones de tierra a lo largo de la costa del Pacífico sur de México. Desde Michoacán, pasando por Guerrero y Oaxaca, hasta Chiapas este despojo implicó invasión territorial, represión, sitios bélicos inhumanos contra las poblaciones que no aceptaban vender “por la buena” y a precio irrisorio sus tierras, además de agresiones físicas y asesinatos.
Esta historia oscura —como todas las historias oscuras de nuestro país— ha permanecido silenciada por décadas, circulando de boca en boca, por abajito y en voz baja, a pesar de que en los Ministerios Públicos, las oficinas de Bienes Comunales, algunos registros periodísticos y hasta en instituciones públicas, como el Instituto Nacional Indígena, están los documentos con testimonios campesinos y ejidatarios relatando cómo las sacaban de sus casas, de sus huertas, de sus encierros, policías de todos los niveles y militares. El desplazamiento interno forzado —tan en boga últimamente— es un hecho violento que ha ocurrido a lo largo de siglos, ha sido el método más efectivo para el colonialismo extranjero y nacional.(Texto completo en Capote)

lunes, 24 de enero de 2022

Oda a la computadora

Durante la secundaria, tuve una máquina de escribir que no he visto de un tiempo a la fecha. Mi mamá la compró para que hiciera mis trabajos escolares, pero era una tortura usar ese aparato. Recuerdo a mi tía Elva, hermana de mi padre, hablar sobre su Taller de Mecanografía; desde que tengo consciencia la mayoría de las mujeres adolescentes alababan ese taller en las secundarias de Pinotepa.
Soy un acumulador radical de cosas y esa manía en casa es un detonante de conflictos: acumulo juguetes, ropa, papeles, libros —a cada rato me insisten en depurar la biblioteca y eso que ya no compro libros—, tickets, objetos de todo tipo. Ansío coleccionar máscaras y objetos artesanales. Hoy en día acumulo plantitas. Pero nunca he tenido interés por las máquinas de escribir, ese interés que obnubila a quienes se dedican a la escritura creativa, como si este méndigo aparato, por generación espontánea, los convirtiera en escritores. Una máquina de escribir, no un libro publicado, vuelve escritor a todo mundo. ¡Qué efectiva falacia! (Texto completo en Capote).

lunes, 6 de diciembre de 2021

Descolonizarnos

Vi a mi abuelo materno sonriendo en medio de la fiesta de su pueblo, Ixcapa, allá por principios de la década de los 90. Vi a mi abuela materna platicando con sus amigas afuera de la iglesia, después de misa. Mi madre me ha contado que sus primos a caballo eran los personajes principales de la fiesta patronal de su tierra. Recuerdo a mi abuela paterna vendiendo maíz en una esquina del mercado de Pinotepa. Recuerdo a mis tías paternas vendiendo comida entre el bullicio de la feria que se ponía cada Semana Santa y no sé si eran felices, desconozco si les gustaba estar ahí, pero las vi llenas de esa vitalidad soleada y calurosa de El Trópico. Recuerdo a mi padre, junto a sus amigos y demasiada gente alrededor, marchando por las calles, tomando el palacio municipal, lanzando discursos sobre la democracia y lo que demandaba la gente en esa mítica pérgola levantada en el parque de Pinotepa. (Texto completo en Capote).

sábado, 30 de octubre de 2021

El Trópico donde alguna vez fui futbolista

Desde los tiempos más remotos de mi memoria he jugado futbol.
Aprendí a practicarlo en un arroyo, con cuatro palmas en cada esquina. Hacia el oriente estaba un limonero que nos ponchó decenas de pelotas y balones. Hacia el poniente, el platanal de un policía que no nos devolvía nuestro balón si cruzaba su cerca. Más al fondo, monte, mangos, bocotes. Aprendí a jugar futbol rodeado de flora y fauna que llena de tonalidad a El Trópico; y descalzo, como va la vitalidad por la Costa de Guerrero y de Oaxaca. Si me ponía un zapato de futbol se
esfumaban mi velocidad, mi técnica, mi talento y mi puntería. (Texto completo en Capote).

miércoles, 25 de noviembre de 2020

Cuando Maradona se volvió Dios y le cortaron las piernas

Yo nací un año en que un futbolista se volvió dios. Se llamaba Diego Armando Maradona. Le decían Pelusa, otros Barrilete Cósmico. Y murió el 25 de noviembre de un año que anega de oscuridad, dolor y ausencia a la humanidad. El primer recuerdo que tengo de él es en su penúltimo partido en un mundial, USA 94. Aunque tenía intacto su talento nato, para entonces ya no tenía las condiciones físicas del genio del futbol que detuvo el tiempo, a la armada inglesa, a México y al mundo con sus dos goles más emblemáticos en el Estadio Azteca contra Inglaterra. Quizá, más allá de haber salido campeón del mundo en el mundial del 86, son los dos goles que lo volvieron inmortal. Esa mano con la que metió el primer gol que demuestra su rebeldía y su desparpajo en una cancha y para con la vida. Y el que fue declarado el gol del siglo: Diego regateó desde mitad de campo y dejó en el suelo a medio equipo inglés. A todos.

miércoles, 11 de noviembre de 2020

Caricatura de domingo por la mañana

Les envidio sus triunfos miseria, su fariseísmo elegante, sus anhelos de vivir eternamente por sobre todas las cosas. Les envidio su religión vuelta praxis; no sólo me refiero a cuestiones de dioses, sino a la manera egoísta con la que alimentan de mierda su espiritualidad.

Los envidio cuando amanece, cuando anochece, cuando el insomnio me da ansias de salir a asesinar personas poderosas y a darle de comer a quienes viven en la calle. Cuando recuerdo a mi madre, cuando vuelvo a mi infancia, cuando reniego de la lucha social que me heredó mi padre. Cuando comprendo que soy un desconocido para mis hermanos. Cuando mi compañera me rechaza en la cama. Cuando hago la tarea con mi hijo mayor. Cuando juego futbol con mi hijo menor. Cuando la lluvia.

lunes, 13 de julio de 2020

La oscuridad es el bajo nivel de oxígeno en la sangre

Ojos rojos. Ojos que deambulan por las inmediaciones del zócalo de Chilpancingo. Ojos ignorantes. Ojos que tergiversan la valentía. Ojos sin medidas sanitarias. Ojos que miran hacia un futuro que ya no existe. Ojos 2020. Ojos de gente pobre, de vendedores ambulantes, de cajeros de autoservicios, de jóvenes que atienden en las tiendas del andador Zapata. Ojos tristes. Ojos Guerrero con alto nivel de contagio. Ojos conjuntivitis. Ojos abandonados. Ojos que no creen. Ojos sin lecciones. Ojos que se rascan. Ojos infectos de coronavirus. (Texto completo en Trinchera)

jueves, 30 de abril de 2020

El niño X que fui

De niño era muy feo, hasta los quince años no tenía porte y era un ser gris, un ñoño. Negro de pueblo, además. Me importaba poco la percepción que tenía la gente de mí, yo sólo quería andar pateando un balón y soñaba con ser futbolista profesional. No es cierto, soñaba con estudiar medicina. No es cierto, soñaba con ser un marino navegando por el mundo. Amo el mar desde que tengo conciencia. Uno de mis primeros recuerdos sucede en una playa de Acapulco: tengo diarrea, mucha fiebre, me acompaña mi papá, quien se preocupa por curarme; olvidé el resto de la historia. Pero esto trata de mis días intrascendentes de la infancia. Era un ser cualquiera, ¿quién demonios quiere destacar en la infancia? Qué aburrido.

lunes, 6 de abril de 2020

Tuits políticos y de otro tipo mientras la pandemia en tiempos de Cuarta Transformación

Primera de (eso espero) dos o tres partes

Nací el día en que dios se enfermó de coronavirus.

La tierra no será invadida por zombis, pues la humanidad desaparecerá infectada por virus mutados.

Twitter me recompensa con información que sirve a mis proyectos a cambio de leer a intelectualuchos hipócritas, conservadores y que se contradicen hasta de sí mismos. Ah, y son patéticos cuando intentan usar el sarcasmo.

Qué le cuesta a AMLO actuar, sólo eso, actuar. Es presidente, no repartidor de culpas.

¿De cuándo acá criticar es atacar?
Siempre creí que el mal de este país de mierda era la corrupción, pero no: el verdadero mal es la hipocresía.

¡Presidencialismo en éxtasis!

Yo estoy por encima de la Cuarta Transformación y, aún más, de sus adversarios.

sábado, 4 de abril de 2020

Aute, enamoramientos y lucha social

Las canciones de Luis Eduardo Aute me acompañaron durante ese deambular de mareas que es convertirse en un adulto. En la universidad, mientras un compañero cantaba Las cuatro y diez por nostalgia de uno de sus amores de bachillerato o Sin tu latido, quizá la canción más mediática del cantautor español, yo me curaba torpes enamoramientos digiriendo versos excedidos de amor y de erotismo, letras que fueron venenos efectivos para curar el mar de amor. No sólo por amor escucho a Aute. (Texto completo en Capote)

lunes, 10 de febrero de 2020

Ni carne ni hueso

Muchacha, de mi vida hay poco por contarte. Desde hace años tomé como rutina ser un popular guía turístico sin método, discurso, ni referencias básicas y reales. Tampoco cuento con un pago fijo ni promociones, pues sólo puedo contarte de lo que veo, lo que he visto, las huellas que he dejado en esta ciudad sin carrizos. Todo se nos ha ido a la mierda, los hoteles, las casas antiguas, los barrios populares nacidos a finales del siglo XX se nos han ido a la mierda, son mierda, putrefacta existencia con vivarachos aires fúnebres, de amenaza y soledad.
Mientras yo, como todas esas colonias periféricas, estoy sólo. Soy una solitaria que no encuentra qué comer en esta exciudad de los carrizos. No me compadezcas, muchacha, esto no quiere decir que no haya tenido alegría, el brillo de todo adolescente cuando la bahía era más tranquila más allá de los rutinarios y canijos huracanes que se estacionaban en el verano.

jueves, 16 de enero de 2020

Cuando tenía velocidad, regate y gol

En una de las tantas ligas de futbol de Acapulco en las que jugué, siempre quise enfrentar a un vato que era defensa, de 1.80, correoso y pierna larga, decían que era impasable.
Después de varios meses de verlo jugar llegó mi turno: a la primera que le hice me metió un codazo en la cara y lo expulsaron. El partido no tenía más de cinco minutos de haber empezado, pensé que ya todo sería mero trámite sin ese amigo enfrente.
Pusieron a un chavo de mi tamaño. Él sí era impasable: salían chispas en cada mano a mano en el que nos enfrentamos a máxima velocidad.

sábado, 28 de diciembre de 2019

Sin hipocresías ni apariencias ni cortinas

¿Por qué esconder lo monstruosa que puede llegar a ser la humanidad?
¿Por qué apagar los infiernos y aromatizar las cloacas?
¿Por qué borrar las huellas y secuelas de los actos de los monstruos?
¿Por qué callar los testimonios desgarrados por la violencia humana?
¿Por qué ser política y patéticamente correcto mientras todo arde?

martes, 10 de diciembre de 2019

Zapata Gay y los derechos humanos

Al único “héroe nacional” que admiro es Emiliano Zapata y no precisamente por la falacia de que haya sido “un campesino pobre”, sino por la rebeldía y lo antisistema que destiló a principio del siglo pasado, elementos que nunca han entendido sus férreos, avariciosos y ultraconservadores seguidores.
En tiempos en que se persigue la conciencia y volvemos a tiempos de Santa Inquisición, la pintura de Fabián Cháirez se vuelve un emblema de la lucha por los derechos humanos, por convivir pacíficamente, por hacer comunidad entre todas nuestras diferencias, ideologías y preferencias. 
Por no denigrar el movimiento de las organizaciones campesinas que se movilizan contra la pintura en Bellas Artes y que buscan otros asuntos, excepto reivindicar la figura del General, como lo llaman con prepotencia y clasismo.

miércoles, 20 de noviembre de 2019

Para lo que sirve el talento

Alguna vez fui una promesa con mucho talento, hoy todo se ha esfumado.
¡Qué bueno que no me decidí por el futbol!
En una promesa talentosa me hubiera quedado y estuviera por retirarme lleno de precariedad y frustración.

martes, 12 de noviembre de 2019

Estado natural

Tengo más sueños de los que cree la gente. 
Gruñir es mi estado natural, el pesimismo mi estado de defensa.

viernes, 18 de octubre de 2019

Señor Poder

He visto a guerrilleros inclinarse ante el poder, a líderes sociales de izquierda comer y beber del poder, a críticos radicales del poder envueltos en una burbuja de felicidad mientras los alaba el poder, a rebeldes del capitalismo heredar a sus hijos el poder neoliberal, a reprimidos apaciguando su odio y abrazarse al poder, a universitarios con sueños galácticos magnetizados a su aldea de poder.
He visto a gente trabajadora secuestrada, desaparecida, asesinada, cercenada por el poder.
He visto a los ídolos de carne y hueso que me educaron arrodillarse y decir: —Estoy a sus órdenes, señor Poder.

miércoles, 14 de agosto de 2019

Chiflados

Los chiflados de antes eran aquellos que hablaban solos por la casa.
Los chiflados de ahora son los que escriben y escriben en las redes sin que les den un solo "Me gusta" ni nada por el estilo.

lunes, 29 de julio de 2019

Muchachos correosos que acarrean fruta

Hablan ligero sobre una avenida tapada por hoteles, peces y pescadores con lomos apaisados, por un mar donde ya no se surfea la insolencia de las olas; y sentir sólo el poniente salino cuando el viento no sabe de puntos cardinales. Superficies de vidrio sin filiación.
¿Alguien ha tratado de hacer renacer el ojo de agua de El Veladero o ha escarbado frente al parque Papagayo para hallar las osamentas míticas arrastradas por un huracán del que todos hablan, pero muy pocos atienden esas cicatrices en la chicha de Acapulco?
¿Por qué no hablar de los muchachos correosos que acarrean fruta entre la podredumbre del mercado? ¿Por qué no compartir la torta y el agua de mango o guanábana, más hidratantes que el coco?
No saben de ello. No saben hacia qué piedras llenas de mierda nadar y atrapar camarones que serán asados con su propio aceite en una lata de refresco o cerveza. Partámonos la madre lavando coches en el río El Camarón y después pararé humildemente el oído para atender sus falacias tropicales.

lunes, 11 de febrero de 2019

Piedras arrojadas al mar

*
La apariencia, esa forma indiscreta de mostrar la ruina que somos.
*
El estilo, esa intrascendencia a la que se aferran los que carecen de talento.
*
El morbo, ese verdadero opio del pueblo.
*
La indiferencia, esa postura que no está al alcance de los imbéciles.
*
La vulgaridad, ese par de pájaros picoteando el cadáver del tiempo.
*
El éxito, ese producto empacado al vacío.
*
La sociedad, esa baratija en oferta.
*
La estupidez, ese don que se vende en los autoservicios.