domingo, 28 de abril de 2013

& huérfano de dios

nada te digo de que te amo & atinarle al premio mayor sobre avenidas con el performance/cicatrizal de la infancia & las tardes rotas como esa tal ley de la gravedad/ley antimateria/ley para pasársela por el arco del triunfo: los sobacos: entre ceja y ceja & seguir vendiendo mis rosamuñequitos al aire libre aunque provoque un tráfico peatonal pero ni me pelan ni me huelen ni me compran un objetito ni se compadecen de mi estómago sin leche: sin carne: sin chocolates: sin los carbohidratos y proteínas necesarias para seguir con la venta pues a pura tortilla con sal me la paso desde que te fuiste: desde que mi curiosidad (de vato plagado de amor loco) por el sabor de tus labios le quitó la licencia de manejo a este amor que no te digo: comedy show: tortura medieval: & dar un pinchazo al control remoto mientras los pájaros se alimentan de mis discursos llenos de secretos & contraindicaciones médicas & garabatos de la inexistencia: mientras el blues se vuelve ácido para ver la realidad (las paredes & cosas de esas) como estrellitas verdes: azules: rojitas que revientan & revientan en tardes para vender lágrimas: insomnios: vómitos de Cioran & Rimbaud: vender artículos líquidos (materias evaporables) que nos ofrece esta circunstancia posmoderna en la que nada te digo de que te amo: de que tus tetitas las imagino con síndrome X: de que tus piernitas no quieren ni dar la vuelta en la sala de tu casa: de que a tus ojitos les da conjuntivitis & ya no me quieres ver por los siglos de los siglos & los siglos que nos esperan & los siglos en los que te espero para regalarte la docena de rosamuñequitos que le he comprado a un ambulante con anemia: desempleado & huérfano de dios: sin fondo de retiro & sin perspectiva a futuro como este amor del que nada te digo

lunes, 22 de abril de 2013

Discriminación identitaria desde la literatura

"Neruda creía (como Alberti) que vivir eternamente consistía en seguir hablando con el mar"... y los de acá ya no quieren saber (ni hablar con/del mar, mucho menos escribir)... cultura pop/descafeína que nos hace tomar como musas a lo urbano, aunque sea horripilante, lleno de mercadotecnia y construcciones contaminantes. Queremos escribir de lo otro (en Guerrero no hay trenes ni metros ni hiperavenidas y nos las pasamos hablando de eso, ¿será nostalgia de lo que no poseemos y añoramos y queremos imponer?) cuando ni siquiera sabemos andar y entender lo que nos circunda, lo que se postra frente a nosotros: qué transmutaciones, nebulosas, amoríos, muertes, nacimientos, nostalgias habrá en el mar y uno que las hace menos y uno que las discrimina.

viernes, 19 de abril de 2013

(Con)vivir

"Yo no voy en pos de la gloria o del renombre que suele estimular al ingenio; sólo trato de evitar que mi ánimo se consuma en las incesantes Cuitas que le acometen, a pesar de su tenaz oposición. Les he manifestado los motivos que me impulsan a escribir. ¿Quieren saber por qué les envío mis libros? Porque quiero de cualquier modo vivir con ustedes". 
Ovidio

martes, 16 de abril de 2013

De noche

De noche, uno oye el insomnio de los grillos, al perro que enamora a la luna /escándalo amanerado/, las pisadas de la abuela que va al baño y se pierde en los rincones de la casa… uno escucha cómo poco a poco se aleja-se acerca la lluvia.
De noche, uno oye los papeles malpuestos que caen sobre las escaleras, cómo se mete en el cuerpo el olor de las flores del camposanto, la contrariedad de un borracho que no tiene llaves para entrar a su hogar.
Uno oye los presagios de muerte que trae el búho, la algarabía que pronto terminará, el paso de las ánimas errantes que buscan el lugar de su eterno descanso… uno escucha las balas de la parabellum, 9 mm son suficientes para encontrar una ocupación.
De noche las gallinas descansan sobre un árbol y el viento trae el bullicio de lejanas ciudades.
Escucho las sirenas que llegarán tarde al sitio de la desgracia.
Pero en el pueblo, cuando la noche está en pleno apogeo, derrepente, uno oye caminar a las paredes, el final de las fiestas antiguas para el santo patrón, bulla de muchedumbre /el interminable repiqueteo de las campanas/, el murmullo de las ilusiones que no se cumplieron y los quejidos de una muchacha que siente el dolor-la humedad del amor entre las piernas… uno escucha lo que alguna vez fue infancia, la serenata con boleros, al abuelo despedazando su guitarra en la cantina, los llantos por la muerte del hijo; oigo, escucho y “pienso que llegará el día en que estos sonidos se apaguen” para poder dormir en paz.

viernes, 12 de abril de 2013

Lengua

"Y aunque creas que estoy vivo porque me estás leyendo, ¡cuánto hace que yo también estoy muerto! Hoy soy unas míseras palabras sobre papel. Ya se encargará el tiempo todopoderoso de deshacer el papel y de embrollar esas palabras hasta que no signifiquen nada. Todo se tiene que morir. Y este idioma también. ¡O qué! ¿Se cree eterna esta lengua pendeja? Lengua necia de un pueblo cerril de curas y tinterillos, aquí consigno tu muerte próxima. Requiescat in pace hispanica lingua". 
Fernando Vallejo

domingo, 7 de abril de 2013

Ácido oxidado (Primera parte)

A Ad.Ve.

1

Cuando te vi no le presté atención a tu sigiloso cuerpo (preferí devorar intensamente los cigarros baratos que me acompañaban desde hacía tres meses) pues eras como un insecto incompetente buscando de comer entre mis libros pero después te convertiste en mi intuición nocturna intentando asomarse a tus dedos, a tus silencios, a las llagas de tu corazón, eres unas líneas de poema que nunca escribiría, mis mañanas y dos de la tarde a solas en el café, eres ese vestido con flores envejeciendo frente al Pacífico, una calle para morirse de miedo o de amor o de falsas esperanzas o de un balazo de rostro desconocido, eres una mirada de trapecista, una voz después de tres tequilas, unos pasos hacia el tren de los asesinados, te convertiste en un recuerdo con sabor a whisky, a musa ambulante, a galeras de gallinas a punto del descuelle, eres la novedad de tus mejillas, de tus piernas hartas de no dar con un príncipe azul o cosas de esas, de tu cintura con palabras de amor y un mapa para extraviarse en tardes de fin de mes, eres chica de autoservicio, recamarera, hija de Zeus y de tu mamá, eres un día de alcohol, mis noches de insomnio, veinte fotografías en las que no salen tus nalgas, un camión para perderse en la ciudad, un aburrido poema de Borges, eres selva, coral, montaña, terremoto, jardín para suicidarse, el spa para recuperar escombros, erecciones, batallas perdidas, eres (de lejos lo noté) tibia, húmeda, con sabor a tetas de playa, a cucaracha higiénica, a fruta podrida en el refrigerador, a pañal de bebé con diarrea y un futuro de la chingada, desde ese medio día de domingo te convertiste en mi Elizabeth Taylor, en mi primer día de nieve, en meter el gol del triunfo en una final, eres (lo noto ahora que siempre estás ausente) el cigarrillo que me cura el cáncer, una idealista melodía de Lara, mi cabecera, mi dolor de espalda, mi cuenta del banco en rojo, mi dama de no-compañía, mi diario, mi pc con la batería estropeada, eres el cuello para dar vueltas por la bahía, un edificio por construir, el mezcal que añejo frente a mis libros, la bebida para recuperar masa corporal, la llamada nocturna, la carta sin destinatario que te dejo en Correos de México, la coca-cola que me despierta, la calle de la infancia en la que me rompí un brazo, eres este pulso por arrancarte de tu árbol y platicarte cualquier cuento de esquina y lamerte y besarte y tocarte y decirte que eres un veneno, eres toda tu existencia, todos tus dedos del pie izquierdo y los restantes, todos tus lunares para sentirme navegador de nebulosas, todos tus poros y vellos y cicatrices de cuando eras niña, eres las letras de tu nombre y tus dos apellidos, toda esta lejanía que me da valor para proponerte que nos sentemos afuera del cine y te platique sobre mi vida de nómada, en la misantropía y con tanto idiota al que le doy asco, eres todo este no verte para convencerte de que para mí eres toda la soledad disponible en esta ciudad, en este país, en este mundo con un poco de lluvia, de miedo, de envidia, de falsas promesas y gente muriendo con el estómago hueco y la cabeza llena de sueños.

2

"Esa noche empezaron los vuelos de los peces negros sobre la ciudad" e intenté leer la biblia, sentarme en las escaleras eléctricas, dormir hasta que mi cuerpo hubiera envejecido y no me quedarán dientes, quise charlar con la bahía, engatusar a mujeres comprometidas, babear frente a los frascos de miel, sentarme a esperar la mierda de pájaro que comprobara mi falsa teoría sobre la gravedad. Esa noche dejé de ser transgresor, romántico, guerrillero, sensible, bohemio, dejé de creer en los desterrados, borrachos, aguafiestas, comunistas, luchadores sociales, críticos literarios y cosas por el estilo, perdí la ideología, los zapatos y el bolsillo de mi playera, me dije que nunca más escribiría poemas sucios, malplanchados, de esos que se te ocurren viendo las piernas de cualquier chica anémica que se te aparece en el retrovisor y te das cuenta que es más inasible que los pedos de dios. Esa noche escupía mi sombra y los zapatos no daban para más y la vida se resolvía con un trago y me puse a maldecir a conocidos y no conocidos, a decirles que sus pasos idiotas no tenían enjundia ni futuro mucho menos vida más allá de sus cuarenta míseros años, y les dije que yo no estaba contra el mundo, que no tenía moral, que estaba aburrido del mal olor de la bahía, de la levedad de la arena, de mear bajo una palmera, de electrocutarme mientras le escribía el enésimo poema inútil a una chica que nunca pondría en mis brazos sus cabellos, sus silencios, sus calzones volcánicos, sus caderas con sabor a ácido oxidado, que nunca dejaría zambullir mi colección de alucinaciones en sus mañanas lúcidas pues ella preparaba la catástrofe de sus días, preparaba la mierda de sus noches viendo la tv, hasta su muerte, al lado de un hediondo mutante sin perspectiva a futuro y mucho dinero y una casa de lujo y muchos sacos y relojes de marca y un coche para morirse en cualquier curva peligrosa de la bahía, en cualquier barranco donde los días nunca son iguales.

3

:ser contingencia, bolero en cantina, bahía sin accesos, ser hoguera, miseria, viento para rehacer los escombros de la existencia, ser lugar de origen, belicismo romano, lenta tarde en la que muere una parvada de palomas porque fueron envenenadas con tabaco, amor, lástima, revistas xxx y polvo adulterado, ser cancha de fútbol suspendida, sentimiento imprevisible, el misterio aberrante de unas piernas flacas, ser barman, bandera con dudas patrióticas, nostalgia de cangrejo, canción de los sesenta, el dolor de trepar escaleras eléctricas, ser asunto violento, mierda flotando en la playa:

martes, 2 de abril de 2013

Gritar en medio de los vasos de vodka

"A nuestro lado varios muertos ocuparon una mesa y pidieron botellas de alcohol. Me dieron ganas de estar con ellos. Ganas de reír con ellos, ganas de tener sus camisas blancas. Ganas de gritar en medio de los vasos de vodka. A lo mejor ganas de meterles un puño en la mitad de sus dientes para que no se rieran tanto".
Rafael Chaparro Madiedo

viernes, 29 de marzo de 2013

La sabiduría curil

"Le pide Bergoglio a sus huestes que combatan la tristeza y el pesimismo que crea el diablo y transmitan su sabiduría a los jóvenes. Pobre Lucifer. Con la cantidad de hijoputas terrenales que han provocado esa tristeza y pesimismo y le cargan el muerto a él. Sin comentarios por mi parte sobre la sabiduría curil".
Carlos Boyero

martes, 26 de marzo de 2013

Anuncio

publicidad ligera para esto de entrometerse (corrección: colgarse) en las ramas & los cerros de una tortuga galáctica o simple neurona hechizada, digamos, sometida a los estímulos médicos, a las solemnes payasadas que me receta el doctor para recuperar el brío, para el incremento masacorpóreo de mi existencia que no se traduce en, digamos, materia lúcida para ilustrar cándidamente calles en blanco mientras me robo la vianda de una tortuga que ahora es verde, algo así como la mutación de los resentimientos, los caídos sueños, las bobas necedades, los amores imposibles (puerta cerrada, tactar el botón DEL, llamada siempre en espera, nunca contestada) pero estaba en la paranoia de la tortuga colorida que aparece en esto de los anuncios que me traen recuerdos (¿inconvenientes desdoblamientos de un personaje a punto de la autohorca?), que anda sol tras sol, oleaje tras oleaje, otoñales sempiternos, tratando de entender a Kant, la rola Don’t bother me, las torpes narraciones futbolísticas, tratando de quitarse algunos dientes, tirar postes imaginarios & un poco de calzones para despejar el ropero, la cama & el piso donde una tortuga inasible erosiona mis abismos, la química urbana con la que soporto a vendedores ambulantes, el ruidero de los coches, a gente que pone un pie y el otro sin saber lo que pisan (esquinas rotas, amistades rotas, tiendas departamentales rotas, agencias de viaje rotas, tardes rotas, cucarachas rotas & cosas así), tratando de conversar con esa tortuga eternizada en una publicidad ligera que ofrece (servicio a domicilio) monólogos atrabancados, labios soberbios, cigarros fuera de tono, ofrece (siempre & cuando el pago sea en efectivo & no haya tanto asaltante por su casa) cálidos soplos, escritura barata y una ceremonia solemne para, digamos, recuperar viejos hábitos, tímidas derrotas, despedidas eternas, ofrece (& los viernes son al 2X1), algo así como una atmósfera sintética para pasar un rato ameno con el aliento contenido & los días venenosos, irreales, la travesía solitaria (envejecimiento) de un anuncio con dolor de estómago

viernes, 22 de marzo de 2013

Después de tantos días

Para la Señorita Bequeriana

Zumban las veredas de tus labios,
aquellos que me dieron vida
mientras la noche se hacía de nosotros,
aquellos labios que me convencieron
con la electricidad del mar
y yo sólo creía en tus rizos, en tu
estruendosa carcajada, en la felicidad
que imponías en mis momentos de descanso.

Han pasado los meses y memoricé
historias de hombres extraviados en el mar
para contarlas en medios días de cine,
chucherías y misteriosas avenidas.
Me quejé de que buscaras compañía
antes de escuchar las metáforas de mi pensamiento.
Me quejé porque leías a Bécquer (y en exceso),
de tu huida cuando los árboles celebraban
nuestro encuentro (la primavera era próxima),
huiste de las insomnes charlas en noches
de diciembre, con tus reclamos,
con los abrazos que compartíamos
en atardeceres que nunca volverán.

Celebraban los anuncios, la pc, las noches,
el silencio por las conversaciones
y las burbujeantes cartas que impostaba
en tu piel clara, en tus rizos que partían mi espíritu,
esas cartas nostálgicas que ya no seguí entregándote,
tampoco volví a leerte inentendibles poemas experimentales.
(La escritura se ha vuelto sobria, forzada
por las reglas clásicas del vivir).

Ha pasado el tiempo y zumban tus piernas
en mis hojas en blanco, tus ojos de fósforo,
tu rechazo sorpresivo. Zumbas en mis recuerdos
mientras tropezamos a mitad de un tango
y te digo que no hay dudas, que aún te espero
lleno de azufre y de palabras que quieren
contemplarte una mañana de abril
o quizá durante una tarde de mayo
para poner en orden los pasos que dejamos pendientes.